Vino, fiesta y tradición: el calendario de celebraciones riojanas que todo amante del vino debería vivir
Hay lugares que producen buen vino y lugares que saben cómo celebrarlo. La Rioja, afortunadamente, es las dos cosas a la vez. Aquí, el vino no se guarda solo para las copas de cristal fino ni para las cartas de los restaurantes con estrella. Se comparte en la calle, se lanza desde balcones, se ofrece a desconocidos y se convierte en el hilo conductor de algunas de las fiestas más genuinas de toda España.
Si estás pensando en visitar la región y quieres ir más allá de las bodegas y los viñedos, organizar tu viaje en torno a una de estas celebraciones puede ser la decisión más memorable que tomes. Aquí tienes una guía honesta y práctica de las fiestas riojanas donde el vino es el auténtico protagonista.
San Mateo en Logroño: cuando la ciudad entera brinda
Si hay una cita que no admite excusas, es esta. Cada año, entre el 21 y el 26 de septiembre, Logroño se transforma en una fiesta de dimensiones impresionantes. Las fiestas de San Mateo coinciden con el inicio de la vendimia, y eso lo tiñe todo de un simbolismo especial: la ciudad celebra la llegada de la cosecha con una energía que hay que ver para creer.
El acto más icónico es, sin duda, el pisado de uvas en el Espolón, el paseo central de la capital riojana. Hombres y mujeres ataviados con trajes tradicionales pisan los racimos en los lagares portátiles mientras la música y el ambiente festivo lo envuelven todo. Es un espectáculo que mezcla folclore, emoción colectiva y ese olor inconfundible a mosto fresco que se queda grabado en la memoria.
Pero San Mateo es mucho más que ese momento. Durante casi una semana, el Casco Antiguo de Logroño —especialmente la calle Laurel y sus alrededores— hierve de vida. Los bares sacan sus mejores vinos de la temporada, se organizan catas populares, conciertos y actividades para todos los públicos. El consejo es sencillo: reserva alojamiento con mucha antelación, lleva ropa cómoda y déjate llevar.
La Batalla del Vino de Haro: una locura de color morado
Si San Mateo es la fiesta grande, la Batalla del Vino de Haro es la más salvaje y divertida. Cada 29 de junio, festividad de San Pedro, los habitantes de Haro y miles de visitantes de toda España —y de medio mundo— suben en romería hasta las peñas de Bilibio para protagonizar uno de los espectáculos más surrealistas y alegres que puedas imaginar: una guerra campal en la que el arma es el vino de Rioja.
Con porrones, pistolas de agua, cubos y cualquier recipiente imaginable, los participantes se empapan mutuamente de vino tinto hasta que la ropa blanca —que es el atuendo tradicional para la ocasión— queda completamente teñida de morado. El resultado es una marea humana de color vino que ríe, baila y abraza a desconocidos como si fueran amigos de toda la vida.
Lo que hace especial a esta fiesta, más allá de lo obvio, es su arraigo popular. No es un evento montado para turistas: es una tradición centenaria que los hareños sienten como propia, y eso se nota. Si vas, lleva ropa que no te importe manchar, protege la cámara y ve con ganas de mojarte.
Las fiestas de la vendimia en los pueblos: el Rioja más auténtico
Más allá de las dos grandes citas, La Rioja esconde un mosaico de celebraciones locales que merecen igual atención, aunque reciban mucha menos prensa. Durante septiembre y octubre, prácticamente cada pueblo vinícola organiza sus propias fiestas de la vendimia, y en ellas se respira un ambiente diferente: más íntimo, más familiar, más riojano de verdad.
En Briones, uno de los pueblos medievales mejor conservados de la región, las fiestas de la vendimia se viven con especial intensidad. Las calles empedradas se llenan de vecinos y visitantes que comparten el vino del año con una generosidad que descoloca al que llega de fuera. En San Vicente de la Sonsierra, conocido por sus impresionantes procesiones de disciplinantes en Semana Santa, el otoño trae una versión más festiva del pueblo, con actividades en torno a las bodegas y los lagares históricos.
Laguardia, en la Rioja Alavesa, también merece mención aparte. Este pueblo amurallado que parece sacado de una novela medieval celebra sus fiestas patronales con catas, mercados artesanales y visitas a las bodegas subterráneas que se esconden bajo sus calles. Si puedes quedarte a dormir dentro del casco antiguo, la experiencia se multiplica.
El Día de la Vendimia Riojana: una fecha para el recuerdo
Declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, el Día de la Vendimia Riojana se celebra el tercer sábado de septiembre en Logroño, solapándose con el ambiente de San Mateo. En este acto oficial, representantes de las distintas zonas vitivinícolas de La Rioja presentan sus cosechas ante las autoridades y el público en una ceremonia que mezcla protocolo y emoción genuina.
Lo interesante de este evento es que permite entender la diversidad del vino riojano de un vistazo. Las diferentes subzonas —Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa— tienen sus propias particularidades climáticas y de suelo, y en este día se celebra esa riqueza colectiva. Para quien quiera profundizar en la cultura del vino más allá de lo festivo, es un momento único.
Cómo vivirlas como un riojano: consejos prácticos
Asistir a estas fiestas es fácil; vivirlas de verdad requiere un poco de actitud y algunos trucos que conviene conocer.
Llega con tiempo. Las fiestas de San Mateo y la Batalla del Vino atraen a decenas de miles de personas. Reservar alojamiento con meses de antelación no es exageración: es necesidad.
Habla con la gente. El riojano es hospitalario por naturaleza, especialmente en época de fiestas. No tengas reparo en preguntar en el bar de toda la vida qué vino hay que pedir, o en sumarte a la mesa de unos desconocidos si te hacen un hueco.
Alterna los grandes eventos con los pequeños. Las fiestas de pueblo que nadie fotografia son, a menudo, las que más se recuerdan. Busca en el calendario local de la comarca que visites y sorpréndete.
Come bien antes de beber. Parece obvio, pero en La Rioja la comida y el vino son inseparables. Aprovechar los pinchos, los asados y las patatas a la riojana no es solo un placer: es parte de la experiencia.
La Rioja tiene mucho que ofrecer en cualquier época del año, pero en tiempos de vendimia y fiesta se convierte en algo difícil de explicar con palabras. Es esa mezcla de tradición viva, generosidad sin límites y vino de verdad lo que hace que quien viene una vez acabe volviendo. Y si tienes la suerte de vivirlo en plena celebración, lo entenderás sin que nadie tenga que contártelo.